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Posverdades del Pacyt

En las últimas semanas el Parque Científico y Tecnológico, Pacyt, ha vuelto a estar en el centro de un intenso debate. Sin embargo, mi opinión es que este debate contiene dos problemas. El primero, es asimétrico, por cuanto existe poca información oficial del proyecto y esto es, sin duda, responsabilidad del equipo ejecutor que luego de tanto tiempo de aprobado al parecer no comunicó oportunamente los detalles del mismo.

El segundo problema, es que estamos inundados de argumentos falsos, mentiras y tergiversaciones; envueltos en un atractivo relato altruista y “ecológico” que evidentemente dificulta un intercambio de ideas serio y honesto. Es falso que el Pacyt considere obras de urbanización que conectarán con Chiguayante o proyectos de inmobiliarias, por cuanto los recursos públicos involucrados sólo pueden ser ejecutados en las 91 ha que serán intervenidas para el objetivo trazado y no otros. También es falso que serán deforestadas cientos de hectáreas de bosque nativo, no sólo porque el total del proyecto es menor en superficie, sino que además, la inmensa mayoría de la masa forestal existentes son plantaciones exóticas de pinos y eucaliptus; es cierto que existe un borde de protección ecológica con el campus de la UdeC pero este será protegido y la masa forestal talada (de pinos y eucaliptus) reforestada por especies nativas. Es falso que afectará “el pulmón verde” de Concepción generando condiciones de contaminación atmosférica, no sólo porque la plantaciones forestales serán reforestada sino porque se omite señalar que nuestro territorio no tiene episodios de contaminación atmosférica permanentes por el intercambio diario de la ventilación oceánica y donde los árboles del Cerro Caracol tienen muy poco que ver. También es falso que el Pacyt intensificará el “extractivismo”, cuando precisamente lo que puede generar es lo contrario; es decir, generar productos de mayor valor agregado o manufactura, de modo que podamos transitar de una matriz productiva intensa en extracción de materias primas a una de exportación de productos de base tecnológica, de mayor valor agregado, que significan un uso menos intensivo de los recursos naturales.

Cuando el debate se inunda de la repetición de argumentos falaces, por desconocimiento o intencionadamente lo que se requiere es salir a defender posiciones. En mi caso, soy crítico del modelo extractivista de nuestra región, que está en crisis desde la debacle de las minas del carbón, pasando por las pesquerías y cerrando el último tiempo con el acero. Por lo mismo, estoy convencido que proyectos como el Pacyt son una oportunidad para que nuestra región supere dicho modelo. Y es aquí donde no nos podemos amilanar ante grupos que usan y promueven la descalificación o la violencia para intentar imponer sus argumentos falaces.

Luis Henríquez Logia

 

Fuente: Diario Concepción / 29 de junio de 2019

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